Pista Nacional de Remo: "El muerto que nadie quiere agarrar"
La Pista Nacional de Remo se encuentra en un pésimo estado y la consecuencia la pagan nuestros deportistas que deben entrenar codeándose con la basura y las aguas contaminadas. La cuestión es que nadie se quiere hacer cargo de su puesta a punto: la Secretaría de Deportes de la Nación dice que el Partido de Tigre tiene que responsabilizarse; mientras que la Municipalidad de Tigre sostiene que no le corresponde dicho trabajo. Todos se pasan la pelota y nadie hace nada, típica política argentina.
“En ella se pueden encontrar bolsas, ramas, animales muertos y hasta cadáveres humanos, es una vergüenza. Por otro lado, el agua contaminada puede ocasionar, a la larga, enfermedades de alto riesgo en la piel”, nos comentaba, muy indignado, Hernán Torrecilla, campeón argentino y sudamericano de canotaje.
Si se hace una breve reseña histórica, llegamos un punto que pocos conocen. A fines de la década del 60 se hizo un proyecto conjunto entre las Fuerzas Armadas y la Secretaría de Deportes que consistía en hacer un canal recto de tres mil metros, con desembocadura al Río Luján, para la práctica de deportes náuticos y para entrenamientos y pruebas de la Armada Argentina. En 1972 se inauguró la “Pista Nacional de Remo y Plaza de Armas de las Fuerzas Armadas” con una cláusula que aseguraba que si el Ejército argentino no hacía uso de la misma, directamente pasaba a manos de la Secretaría de Deportes.
A tal punto fue la utilización de la pista situada en Tigre que a este partido se lo empezó a llamar “Cuna Nacional de Remo”. Pero como en este país todo no puede ser color de rosas, en 1976 el “Departamento de Hidráulica de la Provincia de Buenos Aires” se tomó del codo cuando le habían dado la mano y se aprobó el proyecto del Canal Aliviador, que consistía en conectar la pista con el Río Reconquista para, justamente, aliviar el curso de sus aguas y cesar los problemas que este río aparejaba en partidos como Moreno y San Martín. Desgraciadamente, ese fue el principio del fin.
En 1985 fue abierto el canal y a partir de ese momento nada volvió a ser como antes, las aguas se empezaron a ver cada vez más turbias y con residuos no biodegradables provenientes de fábricas. Como si todo esto fuera poco, a comienzos del nuevo milenio, con la excusa de salvar las inundaciones en la Planta Urbana de Tigre, se forzó una curva en el Río Reconquista y se agregaron dos compuertas para que el mayor caudal de sus aguas y de su suciedad cambiara su rumbo por el Canal Aliviador y no por su curso normal.
Actualmente nadie se preocupa por mejorar las condiciones de la pista y luego se le exige a nuestros deportistas éxitos a nivel internacional. Al respecto, Torrecilla agregó: “Las instalaciones que la rodean son muy precarias (...) en sus costas se encuentra todo sucio, generalmente embarrado, sin árboles y las rampas en mal estado. No hay condiciones dignas, no te da ganas de entrenar”. Claro, del remo y del canotaje sólo se acuerdan cuando llegan los Juegos Olímpicos y ojo con no traer medallas, porque a la situación se la considera un fracaso.
Los problemas burocráticos y políticos no pueden estar por delante del deporte, porque el mundo no espera, si Argentina no se sube al tren, después, no lo alcanza más y sería una lástima desperdiciar tantos deportistas con inmensas condiciones y talentos. Señores, a trabajar.
